Cap
16
—¿En
qué exactamente?
—Fueron
los duques de Alton los que te presentaron a Peter —recordó Pablo—. Los duques
pertenecen a lo más granado de la alta sociedad y, seguramente, no les gustaría
que su hijo se casara con la viuda de un barón de pasado desconocido, por rica
que fuera —la miró con los ojos entrecerrados—. Peter podría hacer un
matrimonio deslumbrante con muchas damas de la alta sociedad. Vos sos una
auténtica don nadie y, aun así, los duques parecen apoyarte. Me pregunto por
qué.
Mariana
sentía cómo se le erizaba el vello de la nuca, a modo de advertencia. No podía
vacilar en aquel momento. Pablo se abalanzaría sobre cualquier muestra de
inseguridad.
—Supongo
que los duques consideran que una viuda rica es preferible a permitir que se
fugue con una mujer que no tiene un peso.
Pablo
negó con la cabeza.
—Los
Alton dan mucha más importancia al linaje que al dinero. Jamás te aceptarían
como esposa para su hijo. De modo que no puedo dejar de preguntarme a qué se
debe el apoyo de los duques —sonrió—. Así que creo que empezaré a hacer algunas
averiguaciones.
Mariana
sintió el miedo atenazándole la garganta. No había absolutamente nada que
pudiera relacionarla directamente con los duques.
Pablo
jamás imaginaría que estaba trabajando para ellos. La había contratado el
abogado de la familia Alton, el señor y era él el que pagaba sus cuentas. Solo
se había reunido con los duques en una ocasión. Aun así, Pablo era muy astuto
al deducir que su conducta era extraña. Tendría que tener mucho cuidado, sobre
todo porque su supuesto matrimonio con un tal Nicolás Carew no era más que el escaparate que
le permitía hacerse pasar por una viuda rica y sofisticada. Bajo ningún concepto
podía permitir que Pablo descubriera la verdad, que se enterara de que, en
realidad, le estaban pagando para que se interpusiera entre Peter y Soledad.
—Podes
hacer todas las averiguaciones que quieras —contestó, fingiendo un bostezo—, si
te apetece y podes perder el tiempo. Pero no hay ningún misterio en todo esto.
El duque y Nicolás eran buenos amigos.
—Por
supuesto —dijo Pablo con impoluta cortesía—. Tu marido, aquél que te enseñó tan
duras lecciones sobre la fidelidad. ¡Un hombre muy misterioso, por cierto!
Debería intentar averiguar algo sobre él.
—Me
temo que has llegado demasiado tarde, puesto que está muerto —replicó Mariana.
—Estoy
seguro —replicó Pablo, y Mariana detectó
entonces una amenaza en su voz—, de que podré averiguar algo sobre él.
Mariana
tomó aire. La situación era cada vez más peligrosa. Cuando había inventado la
existencia de Nicolás, no se le había ocurrido pensar que nadie pudiera tener
algún interés en investigar su pasado. No había ningún motivo para que nadie
quisiera hacerlo. Pero eso había sido antes de que Pablo reapareciera en su
vida con aquella mirada inquisidora y sus preguntas comprometidas.
—Por
supuesto, yo misma podría hablaros de Nicolás, pero no deseo estropearos la diversión.
Supongo que dispones de mucho tiempo, o estas muy aburrido —alzó la mirada en
el momento en el que Roció regresaba al palco.
Roció
le dirigió a Pablo una mirada tan ardiente que, por un momento, Mariana temió
que pudieran prenderse las butacas. Pablo, le sonrió, y mariana no pudo evitar sentir un
dolor en el pecho y un fuerte nudo en el estómago.
Cuando Rocio se dio cuenta que mariana estaba
demasiado cerca de pablo le fulmino con la mirada, pero él con un guiño de ojo
cambio aquella mirada por una sonrisa y un profundo enojo en mariana
—Quizá
deberías dedicar tu tiempo a tu prometida —le sugirió Mariana molesta—. Parece
estar más que deseosa de tu compañía.
—Gracias,
pero no necesito que me des consejos sobre mi vida amorosa —le espetó Pablo.
—te
suplico que me perdones —Mariana le dirigió una mirada glacial —. Puesto que
has pasado tanto tiempo dándome consejos, he pensado que debería devolveros el
favor. Al fin y al cabo, es un privilegio que me concedo en tanto que soy tu
amiga.
Vio
algo en los ojos de Pablo que le hizo sentirse débil, dolida, y ligeramente mareada.
—Pero
nosotros no somos amigos. Podemos ser muchas cosas, pero no somos amigos en
absoluto.
Se
levantó, hizo una reverencia y se alejó de allí, dejando a Mariana temblando
estremecida, enojada, triste y dolida con su frialdad, sus palabras, por el
concepto que él tenía de ella, y por verlo irse a lado de Roció con tal
complicidad.
No, Pablo y ella no eran amigos. No podían ser
amigos. Tampoco eran unos antiguos amantes cuya pasión se hubiera apagado.
Entre ellos continuaba ardiendo el deseo. Había algo tórrido, sombrío y furioso
presto a estallar en cualquier momento. Y ella deseaba que lo hiciera,
comprendió Mariana con una punzada de miedo, tan solo de pensar que aquella
pasión la compartiría con Rocio.
Peter no despertaba nada en ella, salvo la más
profunda indiferencia. Pero Pablo… Siempre había sentido en exceso Un exceso de amor, Pasión y un exceso de
culpabilidad.
Cuando
se levantó el telón para dar paso al segundo acto, volvió a fijar su atención
en el escenario e intentó concentrarse. No permitiría que Pablo le hiciera
perder la razón cuando había tantas cosas en juego. Cuando tenía tanto que
perder aunque aquellos celos le jugaran una mala pasada y la amenazará en todo
momento.
Roció
llevaba una eternidad esperando a Pablo. A esas alturas, el rocío le empapaba
los zapatos y sentía frío por dentro y por fuera.
En realidad, era una noche calurosa, pero se
respiraba en el aire la proximidad de la tormenta. Oyó el reloj de la iglesia
marcando la una y media. Supo que Pablo no iba a ir..
Se
sentó en un banco de piedra, al lado de un estanque ornamental, y fijó la
mirada en sus oscuras profundidades.
Estaba
tan desilusionada y triste Pablo tenía fama de haber sido un mujeriego, pero
durante los dos años que llevaban comprometidos, se había comportado con ella
con la más tediosa propiedad. Le parecía muy injusto que Londres estuviera
lleno de mujeres que habían disfrutado de las libertinas atenciones de Pablo
mientras ella, su prometida, no tenía la menor idea de lo que era ser seducida
por él. Y, seguramente, eso no estaba bien.
Se
levantó y se dirigió al interior de la casa. El chal se le enganchó en la rama
de uno de los arbustos del jardín y se detuvo para soltarlo, una maniobra
difícil en la oscuridad o tal vez lo hacía con extrema lentitud para darle un
poco más de tiempo para que Pablo llegara.
Pablo
llegaba tarde, muy tarde, y más que ligeramente bebido.
Las
calles estaban vacías, solo vio a un hombre desapareciendo en una esquina, una
sombra oscura recortada contra la negra noche. Con la escasa luz de la luna,
Pablo no pudo distinguir su rostro, pero tuvo la extraña impresión de que era
alguien conocido, una persona a la que había visto anteriormente. Sintió
también un cosquilleo de advertencia, una suerte de premonición alertando a sus
sentidos de un inminente peligro. Pero el hombre desapareció en medio de
aquella noche, silenciosa y cargada.
Pablo
posó la mano en el pestillo de la puerta del jardín. Nunca había llegado a casa
de Roció por aquella calle. En realidad, no le apetecía acercarse por ninguna.
Había pasado las últimas dos horas en el club, buscando el ardor de la pasión
en el fondo de una botella de brandy. Aquello era la llave del futuro. Tenía
que tomarla. Tenía que seducir a Rocio y utilizar la seducción para presionar y
casarse cuanto antes. Solo entonces podría asegurar su fortuna y su posición
social y de cierta manera Proteger y mantener a salvo el futuro de Soledad
Levantó
el pestillo. La puerta se abrió y Pablo se adentró en el jardín.
Nunca
había estado en el jardín de la casa que los padres de Rocio tenían en Londres.
A la luz de la luna, pudo comprobar que era pequeño y estaba completamente
cerrado por un muro de ladrillo. Los setos, pulcramente podados, salpicaban los
caminos de grava. De las rosas emanaba una rica fragancia que flotaba en el
aire húmedo de la noche. Había un pequeño cenador que parecía expresamente
diseñado para la seducción. Al verlo, sonrío.
Rocio
estaba de pie, junto al estanque, donde una fuente en forma de querubín de
piedra arrojaba un centelleante chorro a la luz de la luna. Rocio estaba a
varios metros de él, semioculta entre las sombras y las ramas.
Pablo
se acercó más vio entonces su vestido y el reflejo de plata que arrancaba de él
la luz de la luna, que extrañamente le pareció muy sensual como si estuviera
preparada para la ocasión.
Se
acercó completamente a ella, la agarró
del brazo con un fervor nacido de la desesperación, necesitaba hacerlo así que
la estrechó en sus brazos y la besó sin pensarlo dos veces.
En
cuanto la tocó supo, con una oleada de inmenso alivio, su hombría comenzaba a
responder, sonrió aliviado, y supo que
todo saldría bien.
Roció emitió un gemido de sorpresa cuando se
apoderó de sus labios con tal pasión, pero en cuestión de segundos, estaba
derritiéndose contra él y se mostraba ardiente y dispuesta encantada con su
reacción.
La
luz estalló entonces en la mente de Pablo, y con ella, el placer. Cerró los
ojos, hundió las manos en su pelo, un pelo suave, y la sostuvo fuerte contra él mientras
asaltaba sus labios, enredaba su lengua con la suya, y ahondaba en el interior
de su boca como si quisiera devorarla.
Sin
duda el alcohol habían hecho un excelente trabajo, o simplemente la necesidad
sexual era el responsable, o acaso su virginal prometida podía conseguir despertar
su pasión con un poco de alcohol y si ella se lo proponía, no lo sabía y en ese momento no le importaba pero la deseaba,
que el recuerdo de mariana se desvanecía en el cuerpo de Rocio, acaso
seria su virginidad, su ingenuidad que lo encendió, o su amor desesperado por
él y su total entrega ardiente no lo sabía pero en ese momento lo supo aquella puerta que significaba un
sacrificio se estaba convirtiendo en deseo encontrando detrás de aquella puerta
una luz de esperanza hacia el futuro, quería a Roció y la deseaba mucho más de
lo que se imaginó.

xk será k no le creo nadita a Pablo ,k se excita y desea a Rocío.Seguro k la imagen k tiene en mente es la d Mariana.
ResponderEliminaryo tampoco me creo nada de Pablo,seguro q si q esta pensando en Mariana aunq no lo quiera admitir jajajaja espero el proximo! *_*
ResponderEliminarHola, me encantaba mucho esta novela :) ya no la seguirás.? Saludos y espero puedas seguirla , que este bien..
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo sube!!
EliminarContinúa la novela xfavor!!
ResponderEliminarEstoy enganchada a tus dos novelas x favor otro capii!!
ResponderEliminarMás!!
ResponderEliminarSeguí escribiendo!! Saludos desde Rosario!!
ResponderEliminarDijiste en tu otra nove q subirías más capítulos... Ojalá sea pronto
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