martes, 22 de abril de 2014

Capitulo 16


Cap 16

—¿En qué exactamente?
—Fueron los duques de Alton los que te presentaron a Peter —recordó Pablo—. Los duques pertenecen a lo más granado de la alta sociedad y, seguramente, no les gustaría que su hijo se casara con la viuda de un barón de pasado desconocido, por rica que fuera —la miró con los ojos entrecerrados—. Peter podría hacer un matrimonio deslumbrante con muchas damas de la alta sociedad. Vos sos una auténtica don nadie y, aun así, los duques parecen apoyarte. Me pregunto por qué.
Mariana sentía cómo se le erizaba el vello de la nuca, a modo de advertencia. No podía vacilar en aquel momento. Pablo se abalanzaría sobre cualquier muestra de inseguridad.
—Supongo que los duques consideran que una viuda rica es preferible a permitir que se fugue con una mujer que no tiene un peso.
Pablo negó con la cabeza.
—Los Alton dan mucha más importancia al linaje que al dinero. Jamás te aceptarían como esposa para su hijo. De modo que no puedo dejar de preguntarme a qué se debe el apoyo de los duques —sonrió—. Así que creo que empezaré a hacer algunas averiguaciones.
Mariana sintió el miedo atenazándole la garganta. No había absolutamente nada que pudiera relacionarla directamente con los duques.
Pablo jamás imaginaría que estaba trabajando para ellos. La había contratado el abogado de la familia Alton, el señor y era él el que pagaba sus cuentas. Solo se había reunido con los duques en una ocasión. Aun así, Pablo era muy astuto al deducir que su conducta era extraña. Tendría que tener mucho cuidado, sobre todo porque su supuesto matrimonio con un tal  Nicolás Carew no era más que el escaparate que le permitía hacerse pasar por una viuda rica y sofisticada. Bajo ningún concepto podía permitir que Pablo descubriera la verdad, que se enterara de que, en realidad, le estaban pagando para que se interpusiera entre Peter y Soledad.
—Podes hacer todas las averiguaciones que quieras —contestó, fingiendo un bostezo—, si te apetece y podes perder el tiempo. Pero no hay ningún misterio en todo esto. El duque y Nicolás eran buenos amigos.
—Por supuesto —dijo Pablo con impoluta cortesía—. Tu marido, aquél que te enseñó tan duras lecciones sobre la fidelidad. ¡Un hombre muy misterioso, por cierto! Debería intentar averiguar algo sobre él.
—Me temo que has llegado demasiado tarde, puesto que está muerto —replicó Mariana.
—Estoy seguro —replicó Pablo, y Mariana  detectó entonces una amenaza en su voz—, de que podré averiguar algo sobre él.
Mariana tomó aire. La situación era cada vez más peligrosa. Cuando había inventado la existencia de Nicolás, no se le había ocurrido pensar que nadie pudiera tener algún interés en investigar su pasado. No había ningún motivo para que nadie quisiera hacerlo. Pero eso había sido antes de que Pablo reapareciera en su vida con aquella mirada inquisidora y sus preguntas comprometidas.
—Por supuesto, yo misma podría hablaros de Nicolás, pero no deseo estropearos la diversión. Supongo que dispones de mucho tiempo, o estas muy aburrido —alzó la mirada en el momento en el que Roció regresaba al palco.
Roció le dirigió a Pablo una mirada tan ardiente que, por un momento, Mariana temió que pudieran prenderse las butacas. Pablo,  le sonrió, y mariana no pudo evitar sentir un dolor en el pecho y un fuerte nudo en el estómago.
 Cuando Rocio se dio cuenta que mariana estaba demasiado cerca de pablo le fulmino con la mirada, pero él con un guiño de ojo cambio aquella mirada por una sonrisa y un profundo enojo en mariana
—Quizá deberías dedicar tu tiempo a tu prometida —le sugirió Mariana molesta—. Parece estar más que deseosa de tu compañía.
—Gracias, pero no necesito que me des consejos sobre mi vida amorosa —le espetó Pablo.
—te suplico que me perdones —Mariana le dirigió una mirada glacial —. Puesto que has pasado tanto tiempo dándome consejos, he pensado que debería devolveros el favor. Al fin y al cabo, es un privilegio que me concedo en tanto que soy tu amiga.
Vio algo en los ojos de Pablo que le hizo sentirse débil, dolida,  y ligeramente mareada.
—Pero nosotros no somos amigos. Podemos ser muchas cosas, pero no somos amigos en absoluto.
Se levantó, hizo una reverencia y se alejó de allí, dejando a Mariana temblando estremecida, enojada, triste y dolida con su frialdad, sus palabras, por el concepto que él tenía de ella, y por verlo irse a lado de Roció con tal complicidad.
 No, Pablo y ella no eran amigos. No podían ser amigos. Tampoco eran unos antiguos amantes cuya pasión se hubiera apagado. Entre ellos continuaba ardiendo el deseo. Había algo tórrido, sombrío y furioso presto a estallar en cualquier momento. Y ella deseaba que lo hiciera, comprendió Mariana con una punzada de miedo, tan solo de pensar que aquella pasión la compartiría con Rocio.
 Peter no despertaba nada en ella, salvo la más profunda indiferencia. Pero Pablo… Siempre había sentido en exceso  Un exceso de amor, Pasión y un exceso de culpabilidad.
Cuando se levantó el telón para dar paso al segundo acto, volvió a fijar su atención en el escenario e intentó concentrarse. No permitiría que Pablo le hiciera perder la razón cuando había tantas cosas en juego. Cuando tenía tanto que perder aunque aquellos celos le jugaran una mala pasada y la amenazará en todo momento.

Roció llevaba una eternidad esperando a Pablo. A esas alturas, el rocío le empapaba los zapatos y sentía frío por dentro y por fuera.
 En realidad, era una noche calurosa, pero se respiraba en el aire la proximidad de la tormenta. Oyó el reloj de la iglesia marcando la una y media. Supo que Pablo no iba a ir..
Se sentó en un banco de piedra, al lado de un estanque ornamental, y fijó la mirada en sus oscuras profundidades.
Estaba tan desilusionada y triste Pablo tenía fama de haber sido un mujeriego, pero durante los dos años que llevaban comprometidos, se había comportado con ella con la más tediosa propiedad. Le parecía muy injusto que Londres estuviera lleno de mujeres que habían disfrutado de las libertinas atenciones de Pablo mientras ella, su prometida, no tenía la menor idea de lo que era ser seducida por él. Y, seguramente, eso no estaba bien.
Se levantó y se dirigió al interior de la casa. El chal se le enganchó en la rama de uno de los arbustos del jardín y se detuvo para soltarlo, una maniobra difícil en la oscuridad o tal vez lo hacía con extrema lentitud para darle un poco más de tiempo para que Pablo llegara.
Pablo llegaba tarde, muy tarde, y más que ligeramente bebido.
Las calles estaban vacías, solo vio a un hombre desapareciendo en una esquina, una sombra oscura recortada contra la negra noche. Con la escasa luz de la luna, Pablo no pudo distinguir su rostro, pero tuvo la extraña impresión de que era alguien conocido, una persona a la que había visto anteriormente. Sintió también un cosquilleo de advertencia, una suerte de premonición alertando a sus sentidos de un inminente peligro. Pero el hombre desapareció en medio de aquella noche, silenciosa y cargada.
Pablo posó la mano en el pestillo de la puerta del jardín. Nunca había llegado a casa de Roció por aquella calle. En realidad, no le apetecía acercarse por ninguna. Había pasado las últimas dos horas en el club, buscando el ardor de la pasión en el fondo de una botella de brandy. Aquello era la llave del futuro. Tenía que tomarla. Tenía que seducir a Rocio y utilizar la seducción para presionar y casarse cuanto antes. Solo entonces podría asegurar su fortuna y su posición social y de cierta manera Proteger y mantener a salvo el futuro de Soledad
Levantó el pestillo. La puerta se abrió y Pablo se adentró en el jardín.
Nunca había estado en el jardín de la casa que los padres de Rocio tenían en Londres. A la luz de la luna, pudo comprobar que era pequeño y estaba completamente cerrado por un muro de ladrillo. Los setos, pulcramente podados, salpicaban los caminos de grava. De las rosas emanaba una rica fragancia que flotaba en el aire húmedo de la noche. Había un pequeño cenador que parecía expresamente diseñado para la seducción. Al verlo, sonrío.
Rocio estaba de pie, junto al estanque, donde una fuente en forma de querubín de piedra arrojaba un centelleante chorro a la luz de la luna. Rocio estaba a varios metros de él, semioculta entre las sombras y las ramas.
 Pablo se acercó más vio entonces su vestido y el reflejo de plata que arrancaba de él la luz de la luna, que extrañamente le pareció muy sensual como si estuviera preparada para la ocasión.
Se acercó  completamente a ella, la agarró del brazo con un fervor nacido de la desesperación, necesitaba hacerlo así que la estrechó en sus brazos y la besó sin pensarlo dos veces.
En cuanto la tocó supo, con una oleada de inmenso alivio, su hombría comenzaba a responder, sonrió aliviado,  y supo que todo saldría bien.
 Roció emitió un gemido de sorpresa cuando se apoderó de sus labios con tal pasión, pero en cuestión de segundos, estaba derritiéndose contra él y se mostraba ardiente y dispuesta encantada con su reacción.
La luz estalló entonces en la mente de Pablo, y con ella, el placer. Cerró los ojos, hundió las manos en su pelo, un pelo suave,  y la sostuvo fuerte contra él mientras asaltaba sus labios, enredaba su lengua con la suya, y ahondaba en el interior de su boca como si quisiera devorarla.

Sin duda el alcohol habían hecho un excelente trabajo, o simplemente la necesidad sexual era el responsable, o acaso su virginal prometida podía conseguir despertar su pasión con un poco de alcohol y si ella se lo proponía, no lo sabía  y en ese momento no le importaba pero  la deseaba,  que el recuerdo de mariana se desvanecía en el cuerpo de Rocio, acaso seria su virginidad, su ingenuidad que lo encendió, o su amor desesperado  por él y su total entrega ardiente no lo sabía pero en ese momento lo supo aquella puerta que significaba un sacrificio se estaba convirtiendo en deseo encontrando detrás de aquella puerta una luz de esperanza hacia el futuro, quería a Roció y la deseaba mucho más de lo que se imaginó.

9 comentarios:

  1. xk será k no le creo nadita a Pablo ,k se excita y desea a Rocío.Seguro k la imagen k tiene en mente es la d Mariana.

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  2. yo tampoco me creo nada de Pablo,seguro q si q esta pensando en Mariana aunq no lo quiera admitir jajajaja espero el proximo! *_*

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  3. Hola, me encantaba mucho esta novela :) ya no la seguirás.? Saludos y espero puedas seguirla , que este bien..

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  4. Continúa la novela xfavor!!

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  5. Estoy enganchada a tus dos novelas x favor otro capii!!

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  6. Seguí escribiendo!! Saludos desde Rosario!!

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  7. Dijiste en tu otra nove q subirías más capítulos... Ojalá sea pronto

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