Hola como están? vuelvo a dejarles otro cap, espero que les guste!
;) Besos!!
CAP
5
—Te
confundes si crees que no eres una prostituta. Te estás prostituyendo por
dinero, tanto si hay matrimonio de por medio como si no.
La
luz de las velas titilaba en los ojos de Mariana que, por un instante,
parecieron en total desacuerdo con sus atrevidas palabras. Pero pronto
desapareció aquella inseguridad y todo lo que quedó en ellos fue un desprecio
absoluto.
—Supongo
que eres el más indicado para saberlo, Pablo —le espetó—. ¿No estás
haciendo tú lo mismo, al intentar atrapar a una rica heredera valiéndote de tu
aspecto y de tus encantos? —arqueó sus cejas perfectas—. Si yo soy una
prostituta, ¿tú qué eres?
Pablo
furioso, dio un paso hacia ella, pero se detuvo al ver el brillo triunfante de
su mirada. Era obvio que Mariana se alegraba de haberlo incitado a cometer una
indiscreción. Tomó aire.
—Te
equivocas si piensas que aprendiste todo sobre cómo complacer a un hombre al
pasar una sola noche a mi lado —respondió—. Pero si deseas ampliar tu
experiencia, estoy a tu entera disposición.
—Al
igual que siete años atrás —sonrió sin perder la compostura y con la misma
frialdad que el agua del deshielo
—.
Te lo agradezco, pero no es necesario. He corregido ya las deficiencias de mi
educación durante estos últimos años.
Pablo
estaba seguro de que así era. Había vuelto a casarse con el hombre que le daba
su apellido, Carew, presumiblemente, un próspero barón. Quizá había habido
otros amantes, e incluso matrimonios previos, y se había convertido en una
viuda rica y, sospechaba, en busca de otro trofeo. Un marqués, quizá.
Le
había engañado. Le había utilizado a conciencia y sin piedad. Mariana le había
considerado el primer escalón para el éxito.
Él,
un cazafortunas, debería apreciar su estrategia. Pero no era capaz.
De
pronto, vio desvanecerse, como la niebla bajo la luz del sol, las esperanzas
que Soledad había puesto en el futuro.
Veía
la vulnerabilidad de su hermana, y también la suya, cuando apenas acababan de
introducirse en los círculos de la alta sociedad. Un paso en falso, un golpe de
mala suerte, y volverían a la pobreza y la desesperación que había rodeado su
infancia en las calles de Dublín.
Pablo
había tenido la posibilidad de vivir rodeado de riqueza, pero también en una
abyecta pobreza. Como hijo de un jugador compulsivo, había conocido los
extremos de la fortuna y la miseria cuando todavía vestía pantalones cortos.
Ese temor le había perseguido desde entonces. No podía permitir que Mariana le
arrebatara a Soledad su futuro o que arruinara sus planes. Tenía que vigilarla
de cerca y controlar todos y cada uno de sus movimientos.
Mariana
inclinó la cabeza hacia él con burlona educación.
—Buenas
noches, Pablo . le deseo suerte como cazador de fortunas —bromeó.
—¿Lo
dices en serio? —preguntó Pablo con incredulidad.
Mariana
sonrió.
—Te
lo deseo con la misma intensidad con la que tú me deseas suerte en la búsqueda
de la mía.
Pablo
la observó alejarse. Su figura, enfundada en aquel sinuoso vestido, era una
llama de plata. Los diamantes resplandecían en su pelo y en sus zapatos
bordados.
Vigilarla
de cerca… Por una parte, no sería una experiencia desagradable. Pero, por otra,
quizá fuera la experiencia más peligrosa de su vida.
Se
recostó contra un ventanal mirando al suelo, tratando de digerir lo ocurrido,
tal vez el sea un cazafortuna pero lo que más le impulsaba a ello era asegurar
el futuro de su hermana, sin embargo él jamás fue tan cruel, como ella.
Sintió
una opresión en el pecho. tenía tantos sentimientos encontrados, Jamás pensó
que mariana le haría eso.
Cuando
él fue a buscarla y sus tio le dijeron que había muerto, la había llorado tanto, se había sentido tan
perdido, que todo había perdido sentido a su alrededor, que le llevaron a
cometer errores.
Aprendió
a sobrevivir y con el tiempo la dejo de atrás, pero ella siempre fue a la única
mujer que amo, y hoy revivía ente sus ojos mostrándose como realmente era, todo
el tiempo lo había usado sin compasión arruinándole la vida. Inevitablemente sus ojos se llenaron de lágrimas,
sus palabras, su frialdad destruyo todo el recuerdo de un amor que el guardaba
en lo más profundo de su ser, hoy de eso ya no había nada.
Seco
sus lágrimas con furia esta vez no iba derramar más lagrimas por ella, esta vez
no iba arruinar sus planes, esta vez le demostraría que Pablo Martinez no era más aquel iluso que
ella conoció, si quería pelea la tendría.
Mariana
todavía temblaba cuando subió al carruaje. No esperaba que Pablo la siguiera.
Se había asegurado de que no se le ocurriera hacerlo. Pero la hostilidad de su
encuentro continuaba palpitando en su sangre con una fuerza primitiva. Le
resultaba imposible pensar que en otro momento de sus vidas, Pablo y ella habían hecho el amor con exquisita
ternura. Porque ya no quedaba nada de aquel sentimiento.
Recordó
la amarga condena de Pablo, el odio que reflejaban sus ojos, y sintió un
profundo arrepentimiento. Pero no había otra forma de alejarlo de ella. No
podía permitir que nadie descubriera la verdad sobre su pasado cuando había
tantas cosas en juego.
Aquél
sería su último trabajo. Con el dinero que le pagaran los duques de Alton por
conseguir distanciar a su hijo de Soledad, tendría suficiente para pagar sus
deudas, volver a Escocia y proporcionar un hogar a sus pequeños Max y Bianca, los hijos de su mejor amiga.
Necesitaban
estar los tres juntos, formar una familia, como lo habían hecho al principio.
Mariana
sintió un dolor tan repentino y fuerte en el corazón que apenas podía respirar
al recordar nuevamente las palabras de pablo y su mirada de profundo desprecio
y odio.
Odiaba su vida, odiaba tener que representar
aquel papel, odiaba el engaño y, sobre todo, odiaba no tener a nadie en quien
confiar. Estaba sola. Siempre había estado sola, desde el momento en el que sus
tíos la habían echado de su casa, la habían repudiado cuando solo tenía
diecisiete años.
Acarició
el diamante que lucía en el cuello. Un diamante prestado, al igual que el
carruaje y la casa de Street, el vestido de gasa y los zapatos de baile. Nada
era real. Era una falsa dama, una Cenicienta cuyo mundo se desvanecería como el
humo en el momento en el que alguien descubriera la verdad.
Acarició
el vestido con una delicadeza casi reverencial. Cuando se dedicaba a vender
vestidos como aquéllos para ganarse la vida, terminaba desmayada de agotamiento
después de pasar horas y horas trabajando apenas sin luz, con los dedos
hinchados y arañados por las agujas y el hilo. Soñaba entonces con poder vestir
una creación como aquéllas y ser algún día la protagonista del baile. Aquella
noche se había presentado en el baile como una princesa de cuento de hadas,
pero bajo las capas de seda y encaje, continuaba viviendo Mariana Espositos, un
fraude que temía ser descubierto.
Una
vez más, apareció el rostro de Pablo en su mente.
Un
rostro duro, implacable, con expresión burlona. Él era el único con el que
debía tener cuidado. Si por un momento sospechara lo que le había pasado, que
había sido desheredada, abandonada y arrojada a las calles, comenzaría a hacer
preguntas que Mariana quería evitar. Pablo era el único que podía descubrir su
pasado y arruinar así el futuro que tan cerca estaba de alcanzar.
Reclinó
la cabeza contra el mullido asiento y cerró los ojos. Deseó entonces no haberse
fugado para casarse con Pablo en secreto en la primera y última acción
impulsiva de su vida.
Y
no haber ido a la mañana siguiente a ver a el primo de Pablo, para confesarle
lo que había hecho y pedirle apoyo para ambos.
Se
arrepentía también de haber regresado después a la seguridad de la casa de sus
tíos, fingiendo que no había pasado nada. Y de haberse quedado embarazada de
Pablo…
Una
pésima decisión había desencadenado toda una serie de acontecimientos que la
habían llevado hasta un hospicio y a una desesperación tal que esperaba no
tener que volver a pasar nunca por nada parecido.
El
cuerpecito de su hija envuelto en una miserable manta, la pobreza le había
impedido poder tener a su hija con vida, Las palabras del pastor, la niebla
gris del amanecer envolviendo el cementerio de Edimburgo…
Con
un gemido de dolor, Mariana enterró el rostro entre las manos. Las dejó caer
después y fijó la mirada en la oscuridad con los ojos secos. No debía volver a
pensar en ello. Nunca más
Las nubes oscuras se cernían sobre ella como alas
negras. Las apartó, cerró los ojos y tomó aire hasta que el pánico cedió y
volvió la calma a su mente

Por Dios q vida de miserias ha tenido q vivir Lali y aun asi estar de pie... Admiro su fortaleza es como la de muy pocas personas... no solo afronto sus problemas sola sino q lo hizo con la peor precariedad, asumiendo y sufriendo sola la perdida de un hijo y con el cargo de dos niños q de seguro han sido su gran apoyo y fortaleza... Pero aun asi hay mucho misterio por descubrir y quiero saberlos yaaaaa...
ResponderEliminarMe encanta la nove... Espero leernos pronto y q estes de diez... Besos!!! :D
Holaaa percha huniera jurado que lei el capi, cuando entre pense que era el mismo , uff que mal hubiera leido antes pero bueno se que vas a subir hoy mismo me muero por seguir leyendo me quede congelada con el final pobre Lali es muy triste lo que tuvo que pasar y perder al minipayasita , pero que este a cargo de esos dos pequeños indica lo buena ymaternal que es , me intriga saber porque huyo cuandoe staba embarazada, ahora Pablo no pierde el tiempo para herirla y eso porque le tine ganas, me muero por leer la reaccion de Pablo al saber que perdio a su hija que tristeza mas grande, me encanta esta adaptacion percha quiero saber el porque de todo jajaj, besos espero ansiosa el proximo en minutos quiero suponer jajaj, besos muchos
ResponderEliminarImpresionante x todo lo k tuvo k pasar ella sola con tan solo 17 años.
ResponderEliminarHabla muy bien d ella k se hizo cargo d los hijos d su amiga .
Pero como k falta algo ,sigue ocultando cosas ,xk podría haber hablado con Pablo antes,y hacerse cargo entre los dos.